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Florentino y Riquelme: dos modelos financieros frente a frente

Estamos a escasos cuatro días de que los socios madrileños se reúnan en una cita electoral para definir el futuro del club merengue.

Este proceso pondrá cara a cara al actual presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y al joven empresario Enrique Riquelme, quien busca un cambio total en el rumbo de la dirección del equipo.


Una elección que no solo va de fútbol

Sin embargo, las elecciones del Real Madrid no solo enfrentan a dos candidatos; en realidad, contrastan dos formas distintas de entender el futuro económico del club. Es aquí donde surge la pregunta: ¿qué es mejor?,¿tradicionalismo o innovación financiera?

Por un lado está Florentino Pérez, que propone modernizar la estructura del Real Madrid para que los socios tengan una participación económica más clara sobre el valor del club. Por el otro está Enrique Riquelme, que defiende mantener el modelo tradicional de socios y evitar cualquier paso que pueda parecerse a una privatización.

A simple vista, podría parecer una elección más: promesas, nombres, fichajes, cantera y discursos bonitos. Pero debajo de todo eso hay una pregunta mucho más grande: ¿debe el Real Madrid seguir siendo una organización de socios o debe empezar a comportarse como una gran empresa global del deporte?


El Madrid tiene dinero, pero también una hipoteca blanca gigante

Financieramente, el Real Madrid llega a esta elección con números fuertes. En el ejercicio 2024/25, el club reportó ingresos de 1,185 millones de euros, sin incluir traspasos, además de una utilidad neta de 24 millones de euros. También informó un EBITDA de 243 millones, una posición de caja de 166 millones y una deuda neta, sin contar la remodelación del estadio, de apenas 12 millones.

Fuente: reporte anual 2024/25 Real Madrid.

Dicho en español normal: el negocio ordinario del Madrid funciona bastante bien. El club genera mucho dinero, tiene liquidez y no parece estar en una situación de emergencia financiera.

Pero aquí viene el “pero” tamaño Bernabéu.

El gran tema es la remodelación del Santiago Bernabéu. La inversión acumulada llegó a 1,347 millones de euros y el préstamo pendiente por pagar era de 1,132 millones al cierre de junio de 2025. Esa deuda no significa que el Madrid esté quebrado, pero sí cambia la conversación. El Bernabéu ya no puede verse solo como un estadio bonito: ahora es un activo financiero que tiene que producir dinero.

Fuente: reporte anual 2024/25 Real Madrid.


El Bernabéu: el elefante blanco financiero

¿Qué es un elefante blanco?

Bueno, un «elefante blanco» es un término financiero usado para referirse a megaproyectos de inversión o infraestructura, que resultan ser un fracaso financiero. Por lo tanto, llamar al Bernabéu “elefante blanco”, sería una exageración. El estadio ya genera ingresos y es una pieza clave del crecimiento comercial del Real Madrid.

Pero sí puede verse como un elefante blanco financiero parcial, porque todavía no ha cumplido al 100% con la promesa económica que justificó una inversión tan grande.

La idea original era convertir el estadio en algo mucho más grande que una cancha de fútbol. El nuevo Bernabéu debía funcionar como un recinto multifuncional capaz de generar ingresos durante todo el año: conciertos, eventos, zonas VIP, turismo, gastronomía, experiencias premium y entretenimiento.

En pocas palabras, el estadio debía pasar de ser “la casa del Madrid” a convertirse en una máquina de ingresos.

Una máquina que todavía no funciona al 100%

El problema es que esa máquina todavía no opera a toda potencia.

Los conciertos, una de las piezas más importantes del proyecto, han tenido problemas por quejas vecinales y ruido. Además, el propio club ha reconocido que algunas líneas de negocio, como catering y conciertos, seguían sin estar completamente operativas.

Y aquí aparece el punto financiero más importante: cuando una inversión supera los mil millones de euros, ya no basta con que se vea espectacular. Tiene que producir.

Porque en finanzas, una obra bonita que no genera suficiente dinero deja de parecer inversión y empieza a parecer capricho con deuda.

Ese es el dilema del Bernabéu. No es que sea inútil. No es que sea un fracaso. Pero sí es una apuesta enorme que todavía tiene que demostrar que puede generar el flujo de efectivo suficiente para justificar su costo.


Florentino Pérez: convertir al Madrid en un activo global

La propuesta de Florentino Pérez parte de una idea muy financiera: el Real Madrid vale muchísimo, pero ese valor no está representado de forma económica para sus socios.

Su planteamiento contempla crear una sociedad controlada por el propio club y permitir la entrada de un inversor externo con una participación máxima del 5%. Según su visión, esto no implicaría vender el club, sino darle una estructura económica más clara y permitir que los socios tengan derechos con valor patrimonial.

Dicho de forma sencilla: Florentino quiere que el valor simbólico del Real Madrid también pueda medirse como valor económico.

Y desde cierta lógica financiera, tiene sentido. El Real Madrid no solo es un equipo de fútbol. Es una marca global, un generador de audiencias, una plataforma comercial, un estadio remodelado y una institución con millones de seguidores en todo el mundo.

La pregunta que plantea Florentino es incómoda: si el club vale miles de millones, ¿por qué ese valor no se refleja de forma más concreta para sus socios?

El lado atractivo del modelo Florentino

La principal ventaja de esta visión es que permitiría valorar al Real Madrid como un activo global. Una pequeña entrada de capital externo podría servir para establecer una referencia de mercado, fortalecer la estructura financiera y abrir nuevas oportunidades de crecimiento.

En una industria donde compiten clubes respaldados por fondos soberanos, grandes empresarios y corporaciones deportivas, Florentino parece decir que el Madrid no puede competir únicamente con romanticismo.

Necesita ingresos, estructura, marca, activos y capacidad financiera.

En ese sentido, el nuevo Bernabéu encaja perfectamente en su visión. El estadio no es solo cemento, gradas y techo retráctil. Es una apuesta para que el club gane dinero incluso cuando no haya partido.

El problema: el 5% puede parecer poquito, pero no es cualquier cosa

El riesgo está en que una venta pequeña puede parecer inofensiva, pero en finanzas muchas transformaciones empiezan con porcentajes pequeños.

El 5% no da control, pero sí cambia la naturaleza simbólica del club. Introduce una lógica de mercado dentro de una institución que históricamente ha pertenecido a sus socios.

El problema no es solo quién compra ese 5%. El problema es qué puerta se abre.

Porque una vez que el club acepta capital externo, aunque sea limitado, futuras administraciones podrían ampliar esa participación. Lo que hoy se presenta como una herramienta financiera puede convertirse mañana en un cambio más profundo del modelo de propiedad.

Y ahí es donde aparece Enrique Riquelme.


Riquelme: que el club no se venda por partes

Enrique Riquelme ha construido su candidatura alrededor de una idea central: el Real Madrid debe seguir siendo de sus socios.

Su discurso parte del rechazo a cualquier proceso que pueda parecer privatización. Para él, aunque se hable de una participación minoritaria, vender una parte del club abre una puerta peligrosa.

Riquelme no solo critica la propuesta de Florentino. También plantea recuperar el protagonismo del socio dentro de la vida del club. Durante la presentación de su candidatura afirmó:

«Es la mayor transformación para el socio y por el socio en la historia del Real Madrid. Es un proyecto que por primera vez piensa en los dueños del club, no en la privatización y en vender el club. Es un proyecto por y para sus socios y un lugar para la convivencia»

Fuente: presentación de la candidatura de Enrique Riquelme.

Entre sus propuestas aparecen reducir la cuota de socios en un 50% hasta que el Real Madrid vuelva a ganar la Champions League, crear espacios para socios en Valdebebas, construir un nuevo pabellón para baloncesto y conciertos, ampliar instalaciones deportivas y reforzar la relación con abonados y peñistas.

El lado financiero de defender el modelo de socios

Aunque su discurso suena más institucional que financiero, el proyecto de Riquelme también tiene una lectura económica.

Su idea puede entenderse como una estrategia de protección patrimonial. Es decir, conservar el control del club en manos de los socios y evitar que el valor del Real Madrid termine capturado por inversionistas externos.

La lógica es clara: el Madrid no es una empresa cualquiera. Su valor no solo está en sus ingresos, su EBITDA o su marca. También está en su historia, identidad, socios, aficionados y sentido de pertenencia.

Riquelme parece decir que no todo lo valioso debe convertirse en activo financiero.

Y esa frase, aunque suene menos de Wall Street, tiene bastante peso.

Pero el romanticismo también cuesta

El punto débil del proyecto de Riquelme es que muchas de sus propuestas también cuestan dinero.

Reducir cuotas, construir nuevas instalaciones, crear espacios para socios y ampliar beneficios requiere financiamiento. Por eso, la gran pregunta es cómo pagaría todo eso sin afectar la caja del club, sin aumentar demasiado la deuda y sin comprometer la competitividad deportiva.

Porque sí: defender el alma del club suena precioso.

Pero en el fútbol moderno, hasta el romanticismo necesita presupuesto.

Ese es el reto de Riquelme: demostrar que se puede proteger el modelo de socios sin quedarse atrás en una industria cada vez más cara, más global y más financiera.


Dos modelos frente a frente

La elección no es simplemente continuidad contra cambio. Ambos candidatos proponen cambios, pero de naturaleza distinta.

Florentino propone una transformación financiera: valorar el club, crear derechos económicos y abrir la puerta a una entrada limitada de capital externo.

Riquelme propone una transformación institucional: devolver protagonismo al socio y cerrar la puerta a cualquier proceso de privatización.

TemaFlorentino PérezEnrique Riquelme
Modelo principalApertura financiera limitadaDefensa del modelo de socios
ObjetivoMonetizar el valor global del clubProteger la propiedad asociativa
VentajaMayor capacidad de crecimiento y valorizaciónPreservación de identidad y control
RiesgoPrivatización progresivaDificultad para financiar promesas
Visión del clubActivo global con estructura modernaPatrimonio colectivo de los socios

La verdadera pregunta: ¿quién debe quedarse con el valor?

Al final, el debate no es si el Real Madrid debe ganar más dinero. Claro que debe hacerlo. Ambos proyectos necesitan ingresos.

La verdadera pregunta es quién debe capturar ese valor y bajo qué reglas.

Para Florentino, el socio no debería ser solo dueño simbólico del club, sino también beneficiarse económicamente del valor que el Real Madrid ha construido.

Para Riquelme, el peligro está en que al convertir ese sentimiento en un activo financiero, el club termine pareciéndose demasiado a las empresas contra las que compite.

Ese es el corazón del debate: modernizar sin vender el alma, o proteger el alma sin quedarse financieramente atrás.


Conclusión: el futuro del Madrid también se juega fuera de la cancha

Las elecciones del Real Madrid son mucho más que una disputa presidencial. Son un referéndum sobre el modelo financiero del club.

El Bernabéu, la deuda, la marca global, los socios y la posible entrada de capital externo forman parte de una misma discusión: cómo financiar el futuro sin perder la identidad.

El Real Madrid no está eligiendo solamente a un presidente. Está decidiendo qué quiere ser en la próxima década: una asociación deportiva con alma empresarial o una potencia global que empiece a comportarse, cada vez más, como un activo financiero.

Y en esa decisión, el Bernabéu aparece como el símbolo perfecto: brillante, poderoso, carísimo y todavía obligado a demostrar que puede producir tanto como prometió.

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