España volvió a parecer España. Y bastó el regreso de Lamine Yamal para transformar por completo la imagen que había dejado en su debut mundialista.
La Roja goleó 4-0 a Arabia Saudita en Atlanta, aseguró su boleto a los dieciseisavos de final y dejó atrás las dudas que surgieron tras el gris empate ante Cabo Verde. El protagonista fue el joven talento del FC Barcelona, que regresó al once titular y cambió el partido desde el primer minuto.
Lamine abrió el marcador al minuto 10 tras una gran jugada colectiva y, a partir de ahí, España encontró la fluidez que tanto había extrañado. Su presencia dio profundidad, velocidad y desequilibrio a un equipo que pasó de ser predecible a ser una amenaza constante.
El otro gran nombre de la noche fue Mikel Oyarzabal, quien firmó un doblete en apenas tres minutos para encaminar la victoria antes del descanso. El delantero aprovechó dos acciones dentro del área para demostrar su instinto goleador y dejar prácticamente sentenciado el encuentro.
Con el 3-0 al descanso, Luis de la Fuente pudo dosificar esfuerzos pensando en la siguiente ronda. Incluso retiró a Lamine en el entretiempo para evitar riesgos y darle descanso a su principal figura.
El cuarto gol llegó en la segunda mitad gracias a una acción de Marc Cucurella que terminó en autogol saudí, completando una goleada que refleja la superioridad española.
Más allá del resultado, la noticia para España fue la recuperación de su identidad. Pedri, Dani Olmo y Baena encontraron espacios, la circulación fue más rápida y el equipo volvió a transmitir sensaciones de candidato.
Ahora la selección española cerrará la fase de grupos frente a Uruguay con la tranquilidad de tener la clasificación asegurada y con la certeza de que, cuando Lamine Yamal sonríe, toda España juega mejor.
